Viendo el día a día de una empresa, por poco que nos fijemos , podemos ver a uno o varios compañeros quejándose de que no le dejan hacer lo que quieren, que si estuviese en su mano harían algo más atractivo, más eficiente o más cómodo para el usuario. Todos los días pidiendo lo mismo, pero llega el día en que el empresario decide dejarte demostrar lo creativo que eres, ahí es cuando la gente se da cuenta de que la ha cagado.

No son capaces de ser creativos, ellos ya lo sabían, pero no pensaban que llegaría el día en el que su jefe les permitiera hacer volar la imaginación.

Todavía es peor el día en que se tiene que contratar a alguien nuevo, los compañeros tóxicos intentarán hacer piña contra el nuevo empleado porque saben piensan que puede estar más preparado que ellos, tienen miedo a que sean mejores y acaben pasándoles por encima. Es más, si son ellos los que tienen que hacer la entrevista, seguramente buscarán a alguien con menos conocimientos para que no les tape su sombra.

Lo que haría un profesional con ganas de seguir aprendiendo es contratar a alguien mejor que él mismo, de esta forma estaría obligado a seguir demostrando lo que vale y también tendría que esforzarse a estar al día y no quedarse estancado. Eso es lo que haría una persona con miedo a ese estancamiento y a la muerte profesional, pero es muy común ver a gente pidiendo creatividad y cambios que realmente temen y no quieren afrontar.

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